Thursday, February 11, 2010

No se deje al alcance de los niños

El corazón es traicionero. Quiere algo con todas sus fuerzas, lo anhela tan ardientemente que te convence que si lo tuviera podría ser felíz por siempre y siempre. Después ya que obtiene el objeto deseado, llega a conocerlo mejor, lo mira por todos lados, lo pesa y dice a, después de todo hay muchas cosas mejores, como esta otra que está aquí a un lado por ejemplo, mira.. uu, si tuviéramos esto seríamos verdadera e indudablemente felices.

Sí, el corazón se distrae fácilmente con sus pasiones. Enloquece con una nueva idea, con un nuevo reto y ya que lo alcanza dice a, he superado el obstáculo, obtuve lo que quise luchando fuertemente, ahora necesito algo más. Ni siquiera voltea a ver que tú te has quedado con las consecuencias que él recientemente ocasionó.

Y así va por la vida el corazón, buscando nuevos objetos para desear, nuevas circunstancias por las que aspirar. Es como un gitano nómada y astuto que ronda el mundo adquiriendo cosas y deshaciéndose de ellas ya que las ha aprovechado.

El corazón es indiciplinado y necio y desordenado y caprichoso. Dice quiero! dame!, hace berrinches como niño llorón y de igual forma te manipula si no le enseñas a respetarte.
Pero el corazón no es lo único que nos conforma. También existen otros elementos en nuestro ser más racionales, instruídos y sabios. Gracias a Dios.

El corazón no es malo, sólo que no es muy inteligente. No es sabio darle el control remoto de la vida de uno.

0 comments: